Dicen que el miedo no es zonzo

on Domingo, 20 Febrero 2011. Posted in Actualidad crítica Autores danielateresita

Dicen que el miedo no es zonzo

(Dicho popular que significa que si alguien tiene miedo… por algo será.)

Casi todas las formas de sociedad que conocemos están construidas en base a ciertas prohibiciones, demarcaciones y modos, podría decirse, dogmáticos de participar, materializar proyectos y también de opinar. Resulta muchas veces difícil, cuando no imposible, desviarse de los carriles creados por los que pretenden mantener el statu quo para salirse siempre con la suya, y continuar con los privilegios de clase que hacen que sigan siendo los mismos los que dicen qué cosas sí y qué cosas no. Esto, que bien podría parecer una discusión meramente política, no lo es tanto.

Puesto que somos seres integrales, el modo de organización de una sociedad se cuela en todas las actividades humanas que se realizan en ella, políticas o no. Y si nos ponemos a revisar los caminos por los que artistas de toda clase han debido transitar para poder mostrar su obra, queda claro que el funcionamiento es siempre el mismo: lograr que alguien con el poder económico suficiente, muchas veces no tan igualmente dotado para las artes, valore la creación de ese artista (valoración que habitualmente viene por el lado de su futuro rendimiento monetario) y le brinde la posibilidad de darse a conocer, más por una satisfacción meramente espiritual que por una ganancia, justamente merecida aunque generalmente injustamente repartida.

Además, este ejemplo utópico se daría en el caso de que nuestro hipotético empresario, con pretensiones de mecenas pero mentalidad de Wall Street, se arriesgara desinteresadamente por un total desconocido que podría no darle finalmente el rédito esperado. Bastante improbable. Porque bien sabe el que haya intentado el arduo camino de golpear puertas buscando quien lo apoye, que la gran mayoría rechaza casi sin mirar todo lo que no provenga de autores renombrados. Y que si tuviera la suerte de que alguien aceptara su trabajo, se vería de seguro obligado a cambiarlo, muchas veces casi por completo, para cumplir así con pautas probadamente redituables dependientes sólo del mercado y no del verdadero valor artístico de la obra.

Es en este punto donde Internet irrumpe para brindar el marco de libertad que la tiranía del comercio del arte venía negando. Es la utopía de un nuevo pensamiento, de un nuevo goce, de un nuevo modo de comunicar sin restricciones. Es el cambio que los incrédulos como Malcolm Gladwell (1) desestiman por pequeño, pero que en el fondo temen porque saben que el control total de la información ya no es posible. Y cuando algo produce temor es porque, evidentemente, está funcionando. ¿Qué no es una gran revolución? Las revoluciones siempre empezaron con los pensadores, con “la imaginación al poder”, con la alegría del disfrute de nuevas libertades. El arte participativo y colectivo ya está abierto al mundo. Quedaría pendiente la deuda de acercarlo a las comunidades y sectores más desprotegidos, pero ese va a ser tema para otra nota.

Por ahora, aquí estamos. Los artistas ya no son los mendigos del mercado. Y esto recién empieza. ¿Que a algunos les da miedo en qué terminará?  Hacen bien. Tengan miedo. Porque vamos por más.

(1)  Ver su artículo en The New Yorker, “Pequeños cambios. Por qué la revolución no será tuiteada”: http://www.newyorker.com/reporting/2010/10/04/101004fa_fact_gladwell

Social Bookmarks

Daniela Teresita Rimondino Cañón

Vivo en la ciudad de Córdoba, Argentina. Soy escritora aficionada y reciente entusiasta de las nuevas tecnologías. Reparto mi tiempo entre estas dos pasiones y mis seis hijos (y varios sobrinos) que son los que me han enseñado a usar este medio para seguir en mi búsqueda de aprendizajes nuevos y compartir mis pareceres.