Paralizados del susto

on Lunes, 20 Junio 2011. Posted in Arte y espectáculo Autores Carlossaavedra

Paralizados del susto

Puede que sea por el desolador contexto en el que se viene moviendo últimamente el ser humano. Puede también que sea una mera coincidencia en el tiempo de voluntades cinematográficas. La verdad es que son ya varios los documentales que se vienen estrenando en las últimas fechas que tratan de explicar o denunciar, bajo un punto de vista particular y cercano, la situación económica del eufemismo que es el mundo desarrollado.

La doctrina del shock del polémico director británico Michael Winterbottom (Camino a Guantánamo, 2006) sigue la estela que comenzó el año pasado el exitoso Inside Job de Charles Ferguson y que continuó, quizás con menos repercusión, Vamos a hacer dinero (Let’s make Money) del austriaco Erwin Wagenhofer. Sin olvidar Zeitgeist (Peter Joseph, 2007), quizás pionero de esta nueva hornada de documentales y que tuvo una difusión exclusivamente a través de la red casi sin precedentes.

Basado en la novela homónima de Naomi Klein, multipremiada periodista independiente norteamericana el documental fija la mira telescópica en un claro objetivo: Milton Friedman, gurú del neoliberalismo económico y Premio Nobel de la disciplina en 1976. La novedad que presenta Winterbottom, empleando en cantidad demarioneta ocasiones las palabras pronunciadas por la propia Naomi Klein en sus charlas y conferencias, es la necesidad de crear un determinado estado de alteración entre la población civil que emparenta con las terapias de shock propias de la psiquiatría más experimental, que conduce a la digresión del paciente y así poder hacer con él lo que nos plazca sin obtener a cambio la más mínima resistencia.

Estos impactos en la psicología social aparecen representados en el documental a través del derrocamiento de Allende y sus políticas socialistas con el golpe de estado de Pinochet en Chile, o con la dictadura del general Videla y los “desaparecidos” del régimen argentino. Así, se muestra como desde sus inicios la economía de mercado necesitó de la creación de grandes estados de “excepción” para poder desarrollar sus planteamientos a costa de recortes en derechos y libertades de la población. Pero son muchos más, que llegan hasta nuestros días, como la guerra de las Malvinas de Margareth Thatcher, el 11- S,  la guerra en Irak o la actual crisis financiera mundial. Teorías conspirativas no faltan.

Es la misma Klein la que en el documental del realizador británico denuncia los métodos poco democráticos con los que se alió en libre mercado en sus inicios, con los Escuela de Chicago y la Sociedad Mont Pelerin siempre al acecho y siempre integrando las áreas de decisión económica de los principales gobiernos y organizaciones a lo Allende_Salvadorancho y largo del planeta. Seguimos conspirando.

Para los que no somos muy duchos en esto de las políticas económicas, el documental, sesgado y manipulado para muchos, es tremendamente eficaz. En sus no más de ochenta minutos de duración tanto Winterbottom como las intervenciones de la periodista norteamericana son considerablemente explicativas. Aunque uno desconozca la existencia de esa Escuela de Chicago o esa sociedad cuasi secreta de Mont Pelerin y sus respectivos idearios, el documental servirá de coartada perfecta para acudir a la wikipedia en busca de sabiduría. Una de las principales razones por las que trabajos así merecen la pena.

La poca duración favorece con creces el ritmo del documental, que se apoya también en una música y una narración notables que hacen que este no decaiga en ningún momento. Nada que envidiar los ritmos vertiginosos de Michael Moore (Bowling for Columbine, Capitalismo, una historia de amor). Suficiente, no solo para indignarnos un poco más, sino para mantenernos alerta en contextos como el actual y no dar motivos de más para futuras indignaciones. Quizás demasiado tarde. Seguiremos conspirando.

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Carlos Saavedra Bajo

Carlos Saavedra Bajo. Licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid en 2007. Gran amante de las buenas historias ya sean en texto o a través de la imagen ha colaborado con el periódico El Mundo entre otros medios de comunicación españoles.