"Discúlpenme, pero debo arrancar señalando que tres años después de que estallara nuestra horrible crisis causada por el fraude financiero masivo, ni un solo ejecutivo ha sido encarcelado, y eso está mal". De esta guisa comenzó Charles Ferguson (No End In Sight: The American Occupation of Iraq, 2007) su discurso de agradecimiento tras recibir el Oscar al mejor documental de 2010. Y esto es lo que trata de denunciar el realizador durante las casi dos horas de Inside Job, un trabajo documental que si bien no nos dice nada que no supiéramos o imagináramos a grandes rasgos, lo que sí consigue es que pongamos cara a muchos de sus responsables materiales e ideológicos. Caras sobre las que es difícil no proferir alguno de los innumerables insultos que la lengua castellana pone a nuestra disposición.