En las ceremonias de entrega de premios suelen ser los primeros en salir a escena, ficción, documental, animación… formando lo que el espectador medio suele conocer como la “paja” que prolonga la agonía que significa aguantar una gala de cabo a rabo. Sorprendentemente cuando uno de estos espectadores se encuentra con el corto, ya sea en Internet o acude, normalmente por recomendación de amigos, a uno de los muchos festivales que proyectan cortometrajes por toda la geografía española y más allá de nuestras fronteras, el resultado de la experiencia suele ser más que positiva.