Cuando me preguntan a qué me dedico respondo sin temor: soy educadora artística, educadora en arte. Muchos cambian la cara: asombro, duda, sorpresa, incluso, indiferencia. Otros solo atinan a decir: oh, qué bonito¡¡ como si de unos fuegos artificiales, de un dibujo infantil o de un peluche, se tratase. Otros, algo más interesados, se atreven a preguntar “y en qué consiste eso”: pues mire usted en utilizar el arte para educar a las personas, ya sea en el propio arte, como en otros elementos de carácter social y cultural.