Por fuera, el número nueve de la calle Loreto y Chicote parece uno entre tantos bares en la nueva zona de moda en torno a la calle de la Ballesta. Gente tomando tapas y disfrutando de un amplio local diáfano decorado con muebles viejos. Pero para comprender el alcance del lugar, hacen falta entrañas.
Entrañas, filetes y todo tipo de casquería fina era lo que se despachaba en esta antigua carnicería. Y en las entrañas del hoy en día bar es donde reside el secreto que lo diferencia de cualquier otra cantina. Las cinco habitaciones del subsuelo que antes atesoraban reses y cuchillos, hoy son cinco pequeñas salas de teatro. En ellas, cinco obras, también pequeñas, de entre diez y quince minutos. Se representan en sesión continua, seis pases cada una desde las ocho y media de la tarde hasta las doce, de jueves a domingo. Para un máximo de quince curiosos. Al espectador, elegir cual ver, una o varias, a qué hora.