Paseando un día por un barrio de Madrid choqué con una aglomeración de gente, música y voces nada usuales para esa zona en una tarde de viernes como esa. Siguiendo mi recorrido, veo colgada de una farola la razón de tanto alboroto: un mitin electoral. Sigo leyendo y choco con otra razón: primera consumición gratis. Viva la democracia de los grandes partidos.