Facebook y la utopía de la proximidad (2)

on Miércoles, 29 Junio 2011. Posted in Tecnología y creatividad Autores Valentina Desario

Facebook y la utopía de la proximidad (2)

“La libertad no está en el elegir entre blanco y negro, sino en el sustraerse a esta elección prescrita.”

Theodor W. Adorno

(artículo escrito en colaboración con Valerio Cruciani).

¿Qué es esa necesidad que empuja a la gente a comunicar constantemente detalles irrelevantes de su propia existencia? “Estoy cansado”, “Hoy hace sol”, “Echo de menos el mar, estoy triste”, hasta lanzar verdaderos gritos de ayuda, como “Adiós, abuela”. Y las fotos de las fiestas de cumpleaños, de los padres, de las amigas, de las pizzas entre amigos…

Esta “plaza virtual” sin duda satisface los deseos de vouyerismo, respetando el principio del placer: en la vida real, la interacción verbal con una persona que no nos gusta mucho nos obliga a observar unas reglas de comportamiento, mientras que en FB estas reglas no existen: podemos hacer como si esa persona no existiera, o directamente borrarla de nuestros “amigos”.

(Valerio) En FB funcionan perfectamente ciertos mecanismos (los peores) de la vida real.

La envidia. La compasión. El chantaje moral: acepta esta petición de amistad de un desconocido porque nunca se sabe… No borres de tus amistades a ese idiota que no aguantas porque nunca se sabe… Pincha “me gusta” a ese comentario para que esa persona vea que tú sigues sus fundamentales y divertidísimas aventuras, nunca se sabe…

Traducido al plano empresarial, todo esto no sólo es aconsejable, sino que es la regla: si quieres tener éxito, tienes que seguir las reglas de FB. Hay un montón de libros escritos por expertos en marketing que lo dicen. Y han conseguido vender el camelo de que darse a conocer en FB es fácil, inmediato y de éxito seguro. Así como han vendido el otro camelo, el de los artistas con talentos “transversales”: busca el éxito colgando tus vídeos, ya verás como la MGM o la Columbia llaman a tu puerta.

Además, el simple hecho de que hoy en día sea difícil imaginarnos sin nuestro perfil en FB te ayuda a entender a qué niveles hemos llegado. La llegada de la sociedad del espectáculo ha marcado el triunfo definitivo de esa invención que es la privacidad (pero para esquivarla): la vida de la gente ha colonizado incluso la esfera pública, a través de los talk show y de los reality, hasta FB, escenario de identidades fluidas y desorientadas.

Se ha decretado la desaparición del secreto, territorio de la soberanía absoluta sobre uno mismo. Pero por absurdo esto es lo que más asusta a la gente hoy en día: no la violación de la privacidad, sino su contrario, la posibilidad de no estar “incluidos” en algo en lo que están todos. Ser miembros de la sociedad de consumo no es nada fácil: el miedo a la inadecuación y a la exclusión parecen haberse convertido en las principales fuentes de ansia y, por supuesto, los mercados están muyfriend_request_by_Loren_Sztajer atentos para recoger y aprovecharse de esta inadaptación, peleándose por ganarse el estatus de “ayudantes” y ofreciendo al consumidor todos los instrumentos para autofabricarse: FB es uno de estos, y quizás el más poderoso.

(Valerio) Cuanto más insignificante es la vida social de un individuo, más demuestra FB ser indispensable para esa persona. Hay que dar espectáculo de uno mismo, porque hoy en día o eres un espectáculo viviente o no eres nada. Lo que tú dices me parece verdad: consumir se ha transformado en un acto social (muchos libros dictan que por fin el poder ha pasado a manos del consumidor, sólo por el hecho de que podemos ir al perfil de Leche Pachá y decirle “oye, tú, mr. Pachá, tu leche sabe demasiado a Omega3”).

Si demuestras que tienes capacidad para comprar, tienes que decírselo a todo el mundo: la compra de esa crema para las manos tiene que ser un espectáculo, y tienes que empujar a esos inadaptados de tus amigos a comprar la misma crema. Es increíble: tengo la impresión de que la experiencia social del verse por la calle o en casa haya perdido su valor frente al dejarse ver en FB.

Hablemos claro: la gente real te conoce incluso demasiado bien, y puedes llegar a ser aburrido. En FB el aburrimiento no existe: todos somo estupendos, buenísimos, simpatiquísimos y rodeados de un montón de gente guapa que comparte y aprecia todo lo que hacemos. Mucho mejor que la vida real, vamos.

Sí, la vida real, con su inevitable carga de decepción y de aburrimiento da miedo, y a veces este subrogado parece ser mucho mejor. La tecnología y las reglas del mercado han cambiado las formas de funcionamiento de nuestra sociedad, y han invadido, con sus ritmos y sus exigencias, lo que antes eran los espacios privados. Y esta tendencia a la “eficiencia operativa”, sin ningún espacio de auténtica socialidad y sin disponibilidad para la discusión, produce relaciones tan faltas de aire que ya no desarrollan ninguna trama, ninguna narración, ni ningún espacio fértil para relaciones que se desarrollen más allá de las necesidades inmediatas por satisfacer.

La conexión entre inmediatez, rapidez y aceleración parece concentrar en el presente toda posible atención, así como en la construcción de personalidades múltiples, ambiguas y fragmentadas, en las que el individuo trata de rellenar los vacíos de su existencia y de dar forma a su identidad cada vez menos anclada a un lugar, a un trabajo, a unas capacidades, a una redes de amistades asentadas.

im_not_in_fb_by_Leo_Reynolds(Valerio) Así es, en FB y en las redes sociales somos pasto para las empresas y las reglas del consumo, que ahora más que nunca ven por fin realizado su sueño. Basta ya del mito de la autenticidad, basta ya de la vieja historia de la confrontación, de la plaza real, de la socialidad profunda. Ahora, justo ahora. Dar la imagen adecuada en cada momento.

Disociación es la palabra del siglo. DisocioBook tendrían que llamarlo. Se puede dar espacio a las múltiples caras de la personalidad de un individuo, o crearlas, y dar a entender que hoy somos así pero mañana seremos diferentes. Me parece muy interesante un estudio que revela que muchas empresas, antes de llamar a un candidato para una entrevista, va a visitar su perfil en FB para ver quién eres de verdad.

Hay que tener mucho cuidado. Hay que ser hábil a la hora de construirse una imagen. Házlo. Quienquiera que seas, ¡quienquiera que no seas! Ahora quiero lanzarte una provocación para el próximo artículo: imagina que FB se hunde y tiene que cerrar de un día para otro (en estos tiempos todo es posible). ¿Te imaginas el mundo sin FB? ¿Puedes imaginar de nuevo lo de vivir en el mundo “antiguo”?

No lo sé, pero si estuviéramos en FB le daría al “me gusta”.

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Valentina Desario

Valentina Desario. Licenciada en Editoría y Periodismo por la Universidad Católica de Milán, ha colaborado como redactora en algunos programas de la televisión italiana y como miembro del jurado joven para el “Filmmaker Fest”. Pasa las noches leyendo aforismos, y no se toma demasiado en serio.